El empresario rico y santo
Parecería que la profesión de empresario está en las antípodas de la santidad, y menos aún si no se trata de un pequeño comerciante que lucha, como casi todo el mundo, por llegar a fin de mes, sino de un gran empresario y además rico. Pero hay una interesante figura que contradice esta visión, y que merece ser destacada porque nos recuerda que cualquier profesión honrada (y también lo es la del empresario) es camino de santidad, si se realiza con amor de Dios y con el ejercicio heroico de las virtudes.
Enrique Shaw fue graduado de la Escuela Naval Militar, pero dejó la carrera castrense porque sentía que Dios le llamaba a santificarse en el mundo empresario. Participa de Acción Católica y funda la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE). Llegó a dirigir una de las más importantes vidrieras de Argentina, Cristalerías Rigolleau, que empleaba a unos 3500 trabajadores en su época. Formó una familia en la que nacieron nueve hijos, uno de los cuales es un sacerdote que vive en Kenya desde hace muchos años. En 1957 se le detecta un cáncer incurable, pero eso no disminuyó su actividad. Participa de la fundación de la Universidad Católica Argentina, expone en congresos de empresarios, y también escribe.
Durante la Audiencia General de este miércoles, el Papa instó a los sacerdotes a respetar las “normas de la liturgia” y a no realizar modificaciones “por iniciativa propia”, con el fin de evitar la desorientación de los fieles.
El Santo Padre León XIV recibió el 13 de marzo de 2026 a los participantes del 37º Curso sobre el Fuero Interno organizado por la Penitenciaría Apostólica y pronunció un