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¿Sirvió de algo la Summorum pontificum?Esta pregunta me la hicieron hace algunos días en una reunión de sacerdotes. Como es sabido, el Papa Benedicto XVI promulgó en 2007 el Motu proprio Summorum pontificum, sobre el Misal de San Pío V actualizado por San Juan XXIII, que ahora el Papa Francisco ha abrogado mediante el Motu proprio Traditionis Custodes. Por lo tanto, la norma de Benedicto XVI ha estado vigente por solo 14 años. ¿Mereció la pena?

Solo hay que visitar cualquiera de las webs de temática religiosa para darse cuenta, mirando los foros, de que la decisión de Francisco ha causado desconcierto en bastante gente.

Carta del Santo Padre Francisco
a los obispos de todo el mundo para presentar
el motu proprio«Traditionis Custodes»
sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma de 1970

Roma 16 de julio de 2021

Queridos hermanos en el episcopado:

Como hizo mi predecesor Benedicto XVI con Summorum Pontificum, también yo tengo la intención de acompañar el Motu proprio Traditionis custodes con una carta, para explicar las razones que me han llevado a esta decisión. Me dirijo a vosotros con confianza y parresía, en nombre de aquella compartida «solicitud por toda la Iglesia, que contribuye en gran manera al desarrollo de la Iglesia universal», como nos recuerda el Concilio Vaticano II1.

Carta apostólica
en forma de «Motu proprio»

Antiquum ministerium

del Sumo Pontífice
Francisco

con la que se instituye
el ministerio de catequista

1. El ministerio de Catequista en la Iglesia es muy antiguo. Entre los teólogos es opinión común que los primeros ejemplos se encuentran ya en los escritos del Nuevo Testamento. El servicio de la enseñanza encuentra su primera forma germinal en los “maestros”, a los que el Apóstol hace referencia al escribir a la comunidad de Corinto: «Dios dispuso a cada uno en la Iglesia así: en primer lugar están los apóstoles; en segundo lugar, los profetas, y en tercer lugar, los maestros; enseguida vienen los que tienen el poder de hacer milagros, luego los carismas de curación de enfermedades, de asistencia a los necesitados, de gobierno y de hablar un lenguaje misterioso. ¿Acaso son todos apóstoles?, ¿o todos profetas?, ¿o todos maestros?, ¿o todos pueden hacer milagros?, ¿o tienen todos el carisma de curar enfermedades?, ¿o hablan todos un lenguaje misterioso?, ¿o todos interpretan esos lenguajes? Prefieran los carismas más valiosos. Es más, les quiero mostrar un carisma excepcional» (1 Co 12,28-31).

Carta apostólica
en forma de “Motu Proprio”
del Sumo Pontífice
Francisco
“Traditiones Custodes”,
sobre el uso de la liturgia romana antes de la reforma de 1970

Custodios de la tradición, los obispos, en comunión con el Obispo de Roma, constituyen el principio visible y el fundamento de la unidad en sus Iglesias particulares1. Bajo la guía del Espíritu Santo, mediante el anuncio del Evangelio y la celebración de la Eucaristía, gobiernan las Iglesias particulares que les han sido confiadas2.

Mensaje del Santo Padre Francisco
para la 58 Jornada mundial
de oración por las vocaciones

San José: el sueño de la vocación

Queridos hermanos y hermanas:

El pasado 8 de diciembre, con motivo del 150.º aniversario de la declaración de san José como Patrono de la Iglesia universal, comenzó el Año dedicado especialmente a él (cf. Decreto de la Penitenciaría Apostólica, 8 de diciembre de 2020). Por mi parte, escribí la Carta apostólica Patris corde para «que crezca el amor a este gran santo». Se trata, en efecto, de una figura extraordinaria, y al mismo tiempo «tan cercana a nuestra condición humana». San José no impactaba, tampoco poseía carismas particulares ni aparecía importante a la vista de los demás. No era famoso y tampoco se hacía notar, los Evangelios no recogen ni una sola palabra suya. Sin embargo, con su vida ordinaria, realizó algo extraordinario a los ojos de Dios.

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