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Vida Sacerdotal - Noticias del mundo

Con motivo de la clausura del Año Sacerdotal, se está celebrando en Roma un multitudinario encuentro de sacerdotes. Unos 10.000 presbíteros, según los organizadores, han acudido a la cita en la Ciudad Eterna, lo que resulta en la mayor concentración de sacerdotes de la historia.

Está previsto que el Papa dirija la palabra a los sacerdotes el 11 de junio, solemnidad del Sagrado Corazón, en la clausura del Año sacerdotal. Mientras tanto, en los días previos, los sacerdotes presentes en Roma han acudido al encuentro Sacerdotes hoy en el Aula Pablo VI en el Vaticano donde han podido escuchar el testimonio de algunos sacerdotes.

 

Un sacerdote en Nueva YorkSeminarista en una guerra civil

El primero en compartir la historia de su vocación fue Ildephonse Niyogabo de Burundi (África). Contó que entró en el seminario en 1992 y al poco tiempo estalló una guerra civil en su país. Las tropas invadieron el seminario menor de Buta, donde él estudiaba.

“Recuerdo que el 29 de abril de 1997 los adversarios entraron en nuestro seminario. Nos preguntábamos ¿cómo comportarnos?”, testimonió el sacerdote. “Pensamos en permanecer unidos. Comenzaron a disparar sin control. Permanecimos unidos, y aquel día perdí a mi hermano junto a los demás”. “Me hirieron y fui a parar bajo la cama. De pronto hubo una gran explosión, habían lanzado una granada junto a nosotros”, recordó.

“Continuaron disparando. En medio a este infierno mis compañeros morían diciendo: ‘Dios: perdónalos porque no saben lo que hacen’. Los demás se pusieron a curar las heridas de los otros, a riesgo de morir”, dijo.

El padre Niyongabo confesó que luego de este episodio experimentó una batalla interior y comenzó a preguntarse si era necesario ser sacerdote para ser un buen cristiano. Luego el rector del seminario le pidió enseñar allí, donde nuevamente se sintió llamado. “Entré en el seminario mayor y en el 2004 me hice sacerdote”, concluyó.

En una cultura secularizada

En el encuentro participó también monseñor Joseph Grech, obispo de Sandhurst (Australia) quien aseguró que el único objetivo de su vocación sacerdotal es el de “ayudar a la gente y tener una relación profunda con Jesucristo”.

“Doy gracias a Dios por mi primer párroco que un día, no mucho tiempo después de mi llegada a la parroquia, oró conmigo. Pedía que pudiera experimentar desde el inicio de mi ministerio sacerdotal y ser un testigo de Cristo resucitado”, dijo monseñor Grech.

“En lo profundo de mi corazón sé que Jesús esta presente en todo lo que hago y toca a quienes encuentro como hacía en el tiempo lo hacía cuando caminaba por las calles de Israel”, dijo el obispo.

En la esclavitud del alcohol

El padre Helmut Kappes de Alemania confesó ante el público los problemas de alcoholismo que enfrentó en su juventud: “Pensaba que esto me ayudaba a afrontar mejor situaciones difíciles. Al contrario, estas aumentaron”, dijo.

Y fue así como decidió entrar en una terapia de rehabilitación: “Diferentes encuentros me hicieron entender lo importante que era escuchar lo que había en el fondo de mi alma”.

Hoy el padre Kappes trabaja a tiempo completo en el apostolado: “me siento sostenido por mi comunidad”, concluyó.

En la prueba de la enfermedad

El sacerdote venezolano Cristian Díaz Yepes contó que de joven quería ser pintor y escritor “pero Dios me llamaba a cosas más grandes”.

Sin embargo, su camino hacia la ordenación sacerdotal no estuvo exento de pruebas, ya que le descubrieron una esclerosis múltiple, enfermedad que le impediría ser ordenado como sacerdote. “Pensé que había perdido una vocación bella, y gracias a la ayuda de un sacerdote y de personas laicas, vi que mi nuevo llamamiento era escoger sólo a Dios”. “Quise vivir cada momento con intensidad para que mis compañeros realizaran esta vocación que yo supuestamente estaba perdiendo”, testimonió el padre Díaz.

Sin embargo su salud comenzó a mejorar y las directivas del seminario lo dejaron permanecer allí. Entre la ordenación diaconal y presbiterial tuvo otra enfermedad pero finalmente pudo superarla y llegar a ser sacerdote: “estoy convencido de que mi seguridad no puede ser otra que Dios”, concluyó.

En medio de los escándalos

También subió al escenario el sacerdote irlandés Brendan Purcell quien, luego de compartir la historia de su vocación, reflexionó sobre el momento difícil que vive la Iglesia en Irlanda a causa de los escándalos de abuso sexual de parte de algunos sacerdotes en este país.

Contó que en una ocasión fue invitado para hablar en un programa de televisión donde se presentó un debate sobre este tema: “no debo ganar, debo solo amar”, fue el propósito del sacerdote.

“En lugar de decir que no tengo nada que ver, hablé de mi vergüenza y tome sobre mí los pecados de los otros”. También contó que en el programa participaba una victima: “esperaba un ataque suyo en mi contra, y sin embargo dijo ‘hace bien escuchar a un sacerdote así’”, dijo el sacerdote.

El encuentro finalizó a las 19:30 horas con el rezo de las vísperas solemnes presididas por el cardenal Claudio Hummes, prefecto para la congregación del Clero quien antes de comenzar su homilía dirigió unas palabras espontáneas al público diciendo que ver a tantos sacerdotes juntos “nos rejuvenece, nos da la alegría de ser sacerdotes”.

Invitó a los sacerdotes a ser testimonio en esta cultura, “a veces un poco difícil, sin duda, pero en todas las culturas es posible evangelizar. Todas tienen en ellas el bien y verdad”, dijo el cardenal.

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