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Vida Sacerdotal - La vida espiritual de los sacerdotes

El Buen Pastor. Catedral de Sankt Gallen (Suiza)El tema de la caridad pastoral en la reflexión teológica y espiritualidad del ministerio ordenado es relativamente reciente, ya que surge a partir del Concilio Vaticano II (1). En la Exhortación Apostólica Pastores Dabo Vobis se define la caridad pastoral como “el principio interior, la virtud que anima y guía la vida espiritual del presbítero en cuanto configurado con Cristo cabeza y pastor” (2). Un poco más adelante se dice que es “la participación de la misma caridad pastoral de Jesucristo”. Así pues, se trata del rasgo o aspecto teológico que mejor define la identidad espiritual del sacerdote, puesto que sintetiza y unifica el ser y la misión específicas del presbítero (3).

Teniendo como punto de referencia principal el número 23 de Pastores Dabo Vobis intentaremos ahora delimitar el perfil de la caridad pastoral, ya que dependiendo de cómo se entienda ésta, así será comprendida la identidad del presbítero. El primer rasgo que caracteriza a la caridad pastoral del presbítero es la participación en la caridad pastoral de Jesucristo. Este planteamiento va mucho más allá de aquella comprensión insuficiente de la caridad pastoral como la mera entrega del presbítero a las tareas pastorales, ya que esta concepción cabe la posibilidad de ser entendida únicamente desde la persona y tarea del sacerdote (4). Sin embargo, la caridad pastoral del presbítero siempre ha de tener como fuente y culmen la caridad pastoral de Jesucristo, la cual se encarna, se prolonga y se actualiza “en el amor concreto del presbítero a su comunidad y a la entera comunidad eclesial” (5). Por tanto, lo que manifiesta realmente la caridad pastoral del presbítero es su tarea, su actitud servicial y su talante de entrega amorosa, pero su origen es distinto a todo ello.

La caridad pastoral del presbítero implica una participación en el amor de Pastor propio de Jesucristo: “El sacramento del orden confiere al sacerdote la gracia sacramental, que lo hace partícipe no sólo del «poder» y del «ministerio» salvífico de Jesús, sino también de su «amor»” (6). Así, por medio del Sacramento del Orden y de la acción del Espíritu Santo, el presbítero es insertado en todas sus dimensiones dentro de la caridad pastoral de Cristo, de manera que todo su ejercicio pastoral es constituido como un amoris officium (7). Por tanto, existe una estrecha relación entre la misión recibida y el amor del presbítero “como condición previa y principio animador del ministerio pastoral” (8). Esto quiere decir que el sacerdote, por medio de la caridad pastoral, no sólo participa de la misión y del poder de Jesucristo, sino también de su afectividad, de su amor de Pastor. El presbítero encarna y actualiza el amor de Cristo Pastor cuando ama a su comunidad y a la totalidad de la comunidad eclesial (9).

Por consiguiente, lo que define al presbítero no son tanto sus “funciones” o tareas que realiza, sino que es sobre todo el significado sacramental de su acción lo que otorga al ministro ordenado una identidad propia y específica. El sacerdote -en virtud de su ordenación- representa, significa, hace presente y manifiesta a la Iglesia la presencia y acción de Cristo Mediador en una relación esencial con el mundo, el cual debe ser comprendido, de acuerdo con la dinámica de la Encarnación, como lugar de encuentro salvador entre Dios y el hombre (10). Solo desde aquí puede ser comprendida adecuadamente la verdadera esencia de la caridad pastoral del presbítero, ya que su sacramentalidad posibilita de forma exclusiva que el sacerdote despliegue los sentimientos y actitudes de Cristo Pastor en medio de la Iglesia (11).

Notas

(1) Cf. S. Gamarra, “Caridad pastoral”, en: Profesores de la Facultad de Teología de Burgos, Diccionario del Sacerdocio, BAC, Madrid 2005, pp. 82-84; J. García Velasco, “La caridad pastoral en la teología y espiritualidad del ministerio”, en: Seminarios 39 (1993) 461-491, p. 461.

(2) Pastores Dabo Vobis 23.

(3) Cf. J. García Velasco, a. c., pp. 461-462

(4) S. Gamarra, “Caridad Pastoral”, a. c., p. 84.

(5) J. M. Uriarte, Ministerio presbiteral y espiritualidad, Idatz, San Sebastián 1999, p. 57.

(6) Pastores Dabo Vobis 70.

(7) Comentando el pasaje de Jn 21, 15-17 afirma San Agustín: “Sit amoris officium, pascere dominicum gregem; si fuit timoris indicium, negare pastorem”. (Agustín de Hipona, Tratados sobre el Evangelio de San Juan, 123,5 [Edición de: V. Rabanal, Obras de San Agustín, vol. XIV, BAC, Madrid 1957, pp. 746]).

(8) S. del Cura Elena, “La secularidad del presbítero desde la sacramentalidad”, en: Comisión Episcopal del Clero, Presbiterado y secularidad. Simposio, EDICE, Madrid 1999, p. 121.

(9) Cf. S. Gamarra, “Caridad Pastoral”, a. c., p. 84; J. M. Uriarte, o. c., p. 57.

(10) Cf. F. Valera Sánchez, o. c., pp. 49-67.

(11) Cf. L. Trujillo, “Aproximación valorativa a la espiritualidad de los sacerdotes diocesanos”, en: Comisión Episcopal del Clero, La formación espiritual de los sacerdotes según «Pastores Dabo Vobis», EDICE, Madrid 1997, p.20.

Artículo relacionado: Experiencia de Dios y caridad pastoral.

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